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martes, 8 de diciembre de 2009



LA MUERTE DE UN HOMBRE BUENO

Se ha ido Jordi Solé Tura, un hombre bueno y sencillo. De inteligencia sobrada, de templanza y sobriedad envuelta de sencillez carente de artificio. El panadero rebelde y erudito de Mollet que veía el mundo con lucidez. Llegó a la universidad donde lo estaban esperando para destacar. Sencillo, y solemne a la vez, dejó una estela de pasión sobrante y de sueños de ceniza. Su nitidez de la visión de la vida, suave y de tacto sutil, haciendo oyentes por allí por donde pasaba y que quedaban encantados como ondinas misteriosas en las claras aguas de claras verdades.

Sembrando las semillas de libertades, recolectando el fruto y condición de quien no es esclavo de su sino. Partícipe de redactar el índice de nuestra democracia; la Constitución, madre de nuestras libertades que parió ente algodones de transición y azules terciopelos. Como el buen vino de la buena vid, Solé Tura fue hombre discreto en lo personal y maestro en sus exposiciones, estimulando arte y política con la maestría y destreza que da la palabra. Anulando y dejando atrás a los artesanos del “garrote”, callando las voces de insensatos elementos residuales del régimen, que añoraban recuperar el pasado a golpe de fusil.

Como envuelto en un pañuelo, se entrego al pueblo, sin confundirlo demasiado. Roja era su bandera, rojo su corazón, rojo como la Aurora Boreal que acaricia el horizonte como cuando el sol es cómplice con el viento apareciendo por el horizonte, que es como un futuro abstracto. Vivió en la clandestinidad, en el leve exilio, huyendo del amargo sabor del vinagre. Luchó para que todos tuviéramos diáfanas libertades. Porque él sabía que la voz del pueblo no es una voz cualquiera, que no es muda ni callada ni tampoco ignorada. Y el pueblo se lo agradeció depositando con confianza la papeleta en la urna, que es medida de expresión de los que caminan juntos. Porque un voto también es un gesto de cariño. Un gesto de confianza y seguridad. Una manera de entregar la esperanza, depositándola en manos de artesana memoria que no se borrará jamás. Las huellas del trabajo bien hecho no se borran nunca porque se asientan en firmes ideas tranquilas, alumbrando con luz de esperanza y disipando oscuridades. En la oscuridad las flores no crecen y el musgo no transpira, dejando ciego al progreso que siempre quiere andar hacia adelante.

A Solé Tura una enfermedad le iba borrando la memoria. Los recuerdos se pueden desvanecer; los hechos no. Solé Tura dejó un legado que no se olvidará, ni habrá enfermedad en el mundo que pueda derrotar su obra y actividad política y cultural. Porque, precisamente su legado, es su gran medicina para seguir caminando inmunes en libertad y que dará cura a las injusticias y atropellos, a la liberación e independencia y del pensamiento de soltura. Y, como en butaca, se asentaran los valores del futuro progresismo, de claridad suave y nítida, poniendo ríos donde antes era tierra de secano y de mustio absolutismo.

Con su propósito cumplido se ha ido. Es muy cierto que cuando un amigo se va..., algo se muere en el alma. Y en el corazón también. Tantos hemos de seguir su ejemplo, que muchas memorias se juntarán para hacer una sola. Probablemente Jordi Solé Tura no espere de nosotros excesivos lamentos, sino seguir el camino que marcó con trazados indelebles y colores de líneas suaves, donde nuestras ideas de progreso no pueden quedar estancadas ni frenadas. Porque con él ha quedado un punto referente de el buen trabajador y comunicador que jamás se rindió ni dio signos de derrotero. La locomotora del progresismo ha de circular por los raíles de tantas memorias que no olvidaremos jamás. Seguir adelante será el mejor recorrido del tren que circula viaje a un futuro de maravillosos ideales, sintiendo el vaivén de los vagones, como se siente el fuerte chirriar de las ásperas ruedas cuando rozan el raíl muy suavemente, como si fuera moqueta en vez de forjado y oxidado hierro.

El “hungarés” le decían... Nuestras ideas y esperanzas no pueden huir más allá de lo imaginable...


Sergio Farras (escritor tremendista