POR UN PUÑADO DE EUROS
(Artículo publicado en LaVanguardia.com)
(Artículo publicado en LaVanguardia.com)
Cuando pensábamos que la condición y el uso de la razón humana no tendría límite, nos sorprenden con este invento corrosivo de los mini – contratos. Si el trabajador y el desempleado ya están habituados a la desdicha de estos tiempos, con este nuevo ingenio de la jornada a cuatro míseras horas, sólo puede hacer que aumente su desasosiego. Se ve, que en Alemania este tipo de contratos ya funcionan hace algún tiempo. Lo que pasa, es que aquí siempre nos fijamos en lo más maquiavélico y engañoso. Los «mini-jobs» (mini-empleos), que podrían pasar a ser una de las nuevas categorías profesionales en la próxima reforma laboral. Lo que podría generar míseros e indigentes sueldos con la excusa de un mercado laboral flexible.
Esto puede acabar como aquellos “spaghetti western” de Sergio Leone, que por un puñado de euros tengamos que laborar y satisfacer la gula más voraz de los “pistoleros” contemporáneos que son hoy en día los especuladores, que se pueden aprovechar a sus anchas de este ingenioso convenio. Porque más sacrificios y martirios nos pueden llevar a un punto de no retorno y quedarnos en el espacio exterior de la idiosincrasia.
El sudor del trabajador es la miseria de su paga. Con este tipo de sueldos, si vas al banco a pedir un crédito el director se puede mear de risa. Y como mucho, nos darán un calendario o nos dejarán chupar los caramelos del mostrador.
Esto va mejorando, ¡vaya que sí! Porque estas mentes prodigiosas del BCE, de perennes y perdurables almas de bronce que decía Platón, se seguirán frotando los bolsillos con el afán del lucro más de usurero Mercader de Venecia que de altruista propósito. A estas almas, parece que el concepto de empatía se lo arreglan a su gusto y capricho, tensando aún más la cuerda de los mercados que ya va bastante templada. Dicen que esto es para empleos de "escasa consideración", en los que el trabajador no paga impuestos y abona las cotizaciones sociales de forma voluntaria. Vamos, que encima de fulana hay que poner la cama.
No vale gran cosa una escayola como ésta, para el desempleo roto y fracturado que nos azota en estos tiempos. Y tampoco, sanará las economías desgarradas que sufren el suplicio y la angustia de la incertidumbre y escasos recursos, de este mundo laboral, que se está volviendo del feo vicio de oprimir y estrujar. Y todo esto, parece estar hecho a molde e intención con la excusa de poder casar sueldos con competitividad.
Y como siempre el trabajador es el que sale perdiendo, harto de mamar, satisfecho con lo sencillo y atrapado en el más salvaje e insoportable mercantilismo que nos distancia de los sueldos más racionales, para poder subsistir en estos tiempos de un solo y único sentido y dirección.
Sergio Farras, escritor tremendista.
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